hace tiempo que no actualizaba

21:03



El fin de semana que acaba de pasar, ha sido uno de los más dichosos que he vivido. Con mi novio nos escapamos de las preocupaciones, olvidándonos las obligaciones y los protocolos, sólo a disfrutar del sur de Chile, uno de los paisajes más lindos que puede existir.
Llegamos a la estación de trenes con nuestros bolsos y una sonrisa eterna en la cara, a pesar del frío de la mañana santiaguina. El viaje se nos hizo corto adivinando lo que pensábamos y jugando a cualquier tontera. Cuando al fin llegamos a nuestro destino, Chillán, no podíamos creer que al fin estábamos allí.
Lo pasamos bien, a pesar de la lluvia tupida y con algo de viento, sin embargo, el sábado el clima nos favoreció y pudimos pasear sin paraguas y con los pies secos. Caminamos harto, nos reímos y sacamos muchas fotos. Fue tal como lo habíamos planeado, sólo nosotros disfrutando de lo desconocido tomados de la mano.
De vuelta, y con muchas longanizas de Chillán en el cuerpo, la satisfacción que sentía era indescriptible. Fue tan relajante, aunque a veces se me hacía imposible no acordarme de algunas tonterillas de la U.
Sólo puedo decir que vale la pena todo lo que uno puede llegar a hacer con tal de lograr un objetivo. Más aún cuando se comparte con la(s) persona(s) adecuada(s). Y sé que esta experiencia no será la única, sino la primera de muchas.
Gracias por este fin de semana y por cada día que me regalas a tu lado.

2 personas opinan:

David dijo...

gracias por el amor.

=D

Diáfana dijo...

qué ricos son esos días :)